Muchos de vosotros (yo misma) empezáis a opositar y no
conocéis a ningún otro opositor y, por tanto, sentís que vais un poco “a
ciegas”. No sabéis si vuestro ritmo de estudio es el adecuado o si vais muy
lentos; cuando un día os quedáis en blanco total ante el preparador creéis que
es porque no valéis para esto; si el preparador os dice que tenéis que volveros
a repasar un tema creéis que eso significa que lo lleváis fatal. Todo esto es
normal. Esta oposición es “opaca”, en el sentido de que hay mucha falta de
información y, a veces, incluso desinformación.
Esta entrada es complicada de escribir porque si ahora digo
que lo normal es llevar X temas a la semana y alguien lleva menos, se
desmoraliza. También os digo que decir, en términos absolutos, que “llevar X
temas a la semana es lo normal” es falso. Dependerá de la persona, el
preparador y sobre todo del sistema de estudio.
No obstante, esta pregunta se repite frecuentemente entre
los opositores. Hay opositores que dicen “haz lo que diga tu preparador, eso
estará bien”. Personalmente creo que un poco de información y sentido común
sobre la materia no puede dañarnos a ninguno. Porque, ¿y si la relación
preparador-opositor no es idónea? ¿y si el sistema que sigue hace que avances
muy lento, aunque repases mucho, y te estás quemando? Sería mejor saberlo con
tiempo, poder comparar con otros compañeros u otros preparadores para poder
tomar la mejor decisión para ti, ¿no?
Muchísimos opositores dicen: “si hubiera sabido lo que sé
ahora cuando empecé, habría hecho las cosas de otra manera”. Algunos incluso
dicen que “habrían aprobado antes”. Es por eso que tuve la idea de hacer este
blog, y es por eso que voy a enfangarme en la cuestión del ritmo de estudio.
Fase de adaptación. En
un primer momento de la oposición, sólo se avanza. Es lógico, pues no tienes
temas estudiados que hayas de repasar. Aquí hay dos tipos de preparadores:
- Los que quieren que avances poco a poco, para
asegurarse de que te adaptas a la oposición de una manera no muy traumática. Te
exigen 2 ó 3 temas nuevos a la semana, y te avisan de que pronto se
incrementarán.
- Los que quieren que avances lo máximo posible,
porque todavía no tienes repasos y puedes hacerlo, y porque aunque adaptarse a
la oposición es difícil, la motivación que tienes al comenzar hay que
aprovecharla por todos los medios. Te exigen de 4 temas nuevos a la semana para
arriba.
Supongo que todos los opositores están en uno u otro grupo.
Ambos son perfectamente válidos, y lo digo en serio, porque tan perjudicial es
estar en el primer grupo y tener más tiempo libre del que deberías, como estar
en el segundo grupo y estar ya exhausto porque no llegas a cumplir con el
preparador. La regla, en cualquier fase de la oposición, es la siguiente: ir tan agobiado como para estar a punto de
no cumplir con el preparador, pero no tanto como para no cumplir de forma
sistemática. Siempre hay que estar con el agua al cuello. Así que, tanto si
vas más relajado como más agobiado de la cuenta, has de hablar con el
preparador y cambiar el ritmo.
En la fase de adaptación, lo esencial no es llevar más
temas. Lo esencial es organizarse:
- Decidir cómo vas a estudiar (por el libro,
haciendo resúmenes o esquemas, decidir si los vas a hacer a ordenador o a
mano…). Es crucial, porque si no lo decides ahora, vas a decidirlo en un
momento posterior y ya llevarás mucho tiempo de “retraso” (imagínate que cuando
llevas estudiados 30 temas decides que lo que mejor te viene es hacer resúmenes
a ordenador; esos 30 temas tendrás que resumirlos en algún momento y eso te
hará “retrasarte” respecto del estudio de los temas posteriores).
- Decidir dónde vas a estudiar (en casa y en tu
cuarto, en casa pero en otro lugar más “libre” de distracciones, en la
biblioteca…).
- Decidir el horario de estudio. Por ejemplo, si
estás más fresco por las mañanas, puedes decidir levantarte muy temprano y
hacer el máximo esfuerzo en esa franja horaria (leer el tema, subrayarlo, hacer
el resumen o esquema y hacer el primer estudio) y dejar para la tarde algo más
“fácil” o ameno (hacer otras tandas de estudio sobre el tema ya machacadito).
Fase de preparación. Una
vez te has adaptado a la oposición, toca decidir cuál va a ser tu ritmo general
de estudio durante la misma. Veamos cómo actuarían los dos grupos de
preparadores:
- Los que querían que avanzaras poco a poco irán
incrementando tu ritmo de estudio, sea añadiendo más temas nuevos a la semana,
sea añadiendo temas de repaso. Si sigues llevando 2 ó 3 temas nuevos a la
semana y haces repasos, no te preocupes por ir “lento”; pues me consta que hay
un famoso preparador que sigue este sistema y tiene un alto ratio de aprobados
en 3 años de preparación. Puede que tu preparador se inspire en este sistema.
Lo que sí debe preocuparte es el hecho de estar “quemado” por llevar un ritmo
tan exhaustivo, pues en este caso puede que te venga bien un cambio de sistema
de estudio.
- Los que quieren que avances lo máximo posible
mantendrán el ritmo de estudio impuesto y, en su caso, añadirán repasos.
Dependiendo de los repasos que añadan y de cuál sea tu capacidad para cumplir
con el preparador, puede que bajen el número de temas nuevos semanales. No te
preocupes por esto, piensa que a veces hay que sacrificar avanzar por repasar,
y a veces repasar por avanzar. Vas a estar en ambos extremos de la cuerda a lo
largo de tu vida opositoril y siempre estarás inseguro al respecto: ¿debería ir
más rápido? ¿debería repasar más para que no se me olvide lo estudiado? No hay
respuesta correcta.
Fase de crisis. No
te alarmes si, en algún momento de tu fase de preparación, no puedes
puntualmente seguir el ritmo de estudio y lo bajas, sea temporal o
definitivamente. No siempre se puede estar al 100%, y lo importante es saber
adaptarse a esas circunstancias.
Fase de revisión. Ésta
es la fase en que ya te lo has estudiado todo, absolutamente todo, y sólo te
queda repasar y repasar hasta el examen. Muchos opositores no pasan por esta
fase. Muchos opositores (igual esto te choca, pero es común) aprueban sin saberse
todos los temas, o habiéndoselos aprendido en las semanas previas al último
ejercicio.
Fase de convocatoria.
El ritmo de estudio cuando estás inmerso en el proceso de selección es
distinto del que sigues habitualmente. Así, antes del test es posible que el
preparador te marque 3 ó 4 semanas de repasos “exprés” de la materia que entra
en el test. Antes del segundo ejercicio (primer oral) y del tercer ejercicio
(segundo oral) es conveniente repasar todos los temas de los que te examinas en
un período de 10-15 días. Yo, personalmente, acostumbro a dejar 1 ó 2 días antes del examen en blanco, por varias razones:
- Es posible que hayas previsto que te convoquen
para un día, y el ritmo de llamamientos se acelere y te convoquen el día antes.
- Es posible que te retrases con los repasos y
tengas que recuperarlos en esos días.
- Incluso si nada de lo anterior ocurre, conviene
utilizar esos días en blanco para repasar los temas que peor lleves o para
hacer un “repaso visual” (es como llamo yo a “pasar páginas” mentalmente para
asegurarte de que no te quedas en blanco en ningún tema).
¿Y vosotros? ¿Habéis tenido fases de crisis? ¿Cómo las
afrontáis? ¿Cómo estructuráis los repasos previos a los orales?